Helvella lacunosa

Helvella lacunosa (El Pardo_27-02-2016)1500x1000

La Helvella lacunosa es una seta de primavera preciosa, que aparece en los inicios de este nuevo resurgir tras el invierno. Con su sombrero oscuro, negruzco a pardo, liso, es de consistencia dura pero se parte con facilidad. Bajo este, en su cara interna los colores son más claros, de un gris suave o marrón claro. Su pie, que en determinadas ocasiones debemos desenterrar es blanquecino grisáceo poco acostillado, bastante liso.

Las Helvellas nos dan una agradable sorpresa cuando comienzamos a verlas en nuestros paseos casi primaverales. En este caso este ejemplar de Helvella lacunosa la encontré en una zona musgosa de un pinar en el que unos cálidos rayos de sol estaban templando el suelo no muy húmedo.

Pequeña y colorida Mycena acicula

Una de las especies más pequeñas y alargadas del género Mycena es la Mycena acicula, una preciosidad de especie que si es difícil de ver por su tamaño, no lo es por su color. De color amarillo su pie, su sombrero es de un rojo anaranjado bien curioso.

bajocolebolo

Este ejemplar lo encontré bajo unos arbustos paseando por un encinar con pino piñonero. Tuve que agacharme a observar otra especie para percatarme de que allí estaba esta maravillosa Mycena acicula.

Puede pasar desapercibida ya que vista desde arriba, si uno pasa rápido, se puede confundir con alguna baya.

Lo mas bonito del encuentro que tuve fue el que la viniera a visitar un acelerado colémbolo que pese a maravillarme, no me permitió enfocar el bonito encuentro. Espero estar listo para la próxima vez que se de un encuentro así. Si la macrofotografía de naturaleza es difícil, cuando algo descuadra la composición uno se puede volver tan loco que no es capaz de asimilar la toma.

Setas diminutas de invierno

Durante este año he podido disfrutar de las setas que en otoño abarrotaban cualquier ecosistema y donde no existía la posibilidad de aburrirse al ser imposible no dar a parar con algún ejemplar interesante. Pero pasada esa maravillosa época, llegado el invierno he dedicado el tiempo a la búsqueda de unos individuos igual, o si cabe, más interesantes que las setas macroscópicas, las «setas de invierno». Me refiero a setas diminutas a las que les bastan las pocas gotas del rocío para encontrarse en su mejor estado; la humedad patente que llena las mañanas y empapan los musgos antes de que llegue la temida escarcha.

Las hay a patadas, quizá no destaquen tanto como las famosas setas de otoño, pero en el invierno más temprano, el otoño ya pasado; con la sensación de que tendremos que esperar todo un año o al menos hasta la primavera para satisfacer nuestros paseos micófilos, podemos disfrutar como enanos precisamente con setas diminutas.

De las setas que hablo son de aquellas cuyo tamaño varía entre los pocos milímetros y a lo sumo dos centímetros. También aparecen en otoño y en primavera, el problema de no encontrarlas suele ser que no damos a parar con ellas debido a la gran cantidad de otras setas mayores que nos «nublan la vista».

Como ejemplos, los marasmios, setas del género Marasmius. Entre estas se encuentran preciosas especies como Marasmius quercophilus, M.epiphyllus, M.androsaceus o M.rotula.

Mepiphyllus1500x960

Marasmius epiphyllus

 

 

Otros género que llama la atención especialmente sobre el musgo que crece en la corteza de los árboles es Mycena donde destacan la Mycena alba, Mycena acicula o la maravillosa Mycena meliigena.

Mycena alba (Valdelatas_30-01-2016)1500x1000

Mycena alba sobre Brachythecium sp.