
Hace poco subí una foto de un ejemplar de Cyathus olla y comentaba algunas diferencias con Crucibulum laeve. Su exoperidio, la forma del carpóforo pero me dejaba un rasgo también importante, el color de los peridíolos –o ‘lentejas’–, que en el caso de Crucibulum laeve son de blanquecinas virando a amarillo y finalmente a dorado y en Cyathus olla son de color grisáceo a marrón. Es importante saber que antes de poder apreciar los colores de los peridíolos lenticulares han de estar bien abiertos y una vez la capa blanquecina del epifragma se haya reabsorbido.
Una curiosidad en la que podemos no deparar al observar los ejemplares de Cyathus y Crucibulum es que, las ‘lentejas’ están primeramente unidas por un filamento al endoperidio –más o menos firme según la especie–. A medida que van madurando esta unión desaparecerá y los peridíolos quedarán sueltos, listos para ser dispersados por la lluvia.
En este caso los ejemplares de Crucibulum laeve crecían sobre madera en descomposición en un bosque de ribera, probablemente de castaño (Castanea sativa).




