El pasado domingo me junté con la Asociación Vida Silvestre Ibérica para realizar una nueva ruta de botánica criptogámica. En este caso nos hemos ido a Buitrago de Lozoya.
El recorrido nos llevó por la ribera del río Lozoya aunque a varios metros del mismo. El camino nos permitió tener una vistas estupendas del río y calentarnos con algún rayo de sol en varios puntos que hacían de mirador.
Tampoco fijamos mucho la vista a lo lejos, ya que lo que fuimos a buscar lo teníamos cerc, junto a nuestras botas o a la altura de los hombros. Al iniciar el sendero nos topamos con una roca que se apoyaba en un tocón que pedia a gritos que nos detuviéramos a escudriñarla. No hablamos hecho mas que empezar el sendero así que dudamos si era pertinente. Lo era, allí había prácticamente todo lo que buscábamos; musgos, líquenes y hongos. De cada grupo había varias especies. Encontramos cladonias (Cladonia sp.) en la base de la madera, musgos estrella (Syntrichia ruralis) cubriendo gran parte de la roca y hongos de la especie Arrhenia spathulata saliendo de entre este musgo.


Vistas del río Lozoya. A la izquierda a vista de criptogama y a la derecha enfocando la mirada mas allá.
Tampoco fijamos mucho la vista a lo lejos, ya que lo que fuimos a buscar lo teníamos cerc, junto a nuestras botas o a la altura de los hombros. Al iniciar el sendero nos topamos con una roca que se apoyaba en un tocón que pedia a gritos que nos detuviéramos a escudriñarla. No hablamos hecho mas que empezar el sendero así que dudamos si era pertinente. Lo era, allí había prácticamente todo lo que buscábamos; musgos, líquenes y hongos. De cada grupo había varias especies. Encontramos cladonias (Cladonia sp.) en la base de la madera, musgos estrella (Syntrichia ruralis) cubriendo gran parte de la roca y hongos de la especie Arrhenia spathulata saliendo de entre este musgo.

Arrhenia spathulata con Syntrichia ruralis
Nos despegamos de la roca con cariño y sabiendo que si buscábamos más, algo más encontraríamos. Pero queríamos conocer también el lugar más allá, conocer las criptógamas que vivían en el monte y no solo en aquella roca.
A la izquierda el río, a la derecha la ladera del monte, con un talud de rocas y suelo que nos quedaba cerca del cuerpo. A esta distancia fuimos reconociendo otras especies; una Peltigera por un lado, una Lasallia por otro. Empezamos a ver una variedad grande de líquenes foliáceos.


Lasallia pustulata / Peltigera praetexata
Mientras unos mirábamos en un lado del suelo, alguien descubrió algo nuevo. Nos acercamos y resulto que habíamos dado con hepáticas, otro grupo que veníamos a buscar. Estábamos de suerte. Dimos con una Porella en una piedra bien húmeda en una grieta que escurría agua como una esponja desde la montaña. Detectamos algunos briofitos más, pero continuamos la marcha.
Nos internamos al rato en un pinar y percibimos los cambios en el ambiente, en la vegetación y en que aquí entraba algún claro. Nos dispersamos un poco buscando musgos del suelo del bosque. Encontramos piñas, pero piñas llenas de setas. Se trataba del hongo Baeospora myosura. Cada piña cogida con la mano parecía un barco con las velas dispuestas al viento. Mirando de cerca y girando las piñas pudimos ver en detalle cada elemento de esos cuerpos fructíferos.
Poco después el suelo lo encontramos lleno de estrellas de tierra, de Astraeus hygrometricus con sus brazos (lacinias) erguidas y secas, lo que nos mostró que habían pasado ya días desde que se abrieron por primera vez y que la humedad era alta. Estos hongos son, ademas de bien vistosos, auténticos higrómetros.


Baeospora myosura / Astraeus hygrometricus
Alguna especie se repitió y tuvimos momentos para repetir su observación y quedarnos más con sus formas. Pero también aparecieron otras. Cruzando un arroyo bajo una roca asomaba como un ramillete un helecho. Otro de los grupos que veíamos a buscar; los pteridofitos. Llegamos a ver tres especies. El Adiantum septentrionale, no tan vistoso hizo su encuentro especial.


Adiantum septentrionale / Adiantum billotii
Entre encinas y pinos nos detuvimos al sol a tomar un almuerzo y así levantar la vista de las piedras, troncos y suelo.
Nos relajamos. La vista cayó al suelo y ahí estaba, otra hepática. Una más pequeña y en la que quizá no hubiéramos deparado si no hubiéramos…, precisamente parado. Se trataba de Riccia cillifera. Sobre un suelo arcillosos compacto pero mojado y con un color verde azulado. Sus pelos o cilios nos dieron la pista de la especie de Riccia que era.


Reboulia hemisphaerica / Riccia ciliata
Con energía cambiada caminamos bajo pinos de charla distendida. Hongos, líquenes, briofitos y algas se nos escapaban de la vista, pero el paisaje nos daba conversación y el monte nos había dad mucho fruto ya. Emprendimos el camino de regreso al pueblo de Buitrago de Lozoya.
Nos despedimos deseándonos feliz año y vernos pronto buscando bajo la hojarasca.
Listado de algunas de las especies identificadas:
Helechos:
- Aspelenium truchimanes
- Aspelenium septentrionale
- Adiantum billotii
Hongos:
- Baeospora myosura
- Mycena meliigena
- Arrhenia spathulata
Musgos
- Tortula muralis
- Grimmia pulvinata
- Syntrichia ruralis
- Hypnum cupressiforme
Hepáticas
- Riccia cillifera
- Porella platyphylla
- Reboulia hemisphaera
Líquenes
- Cladonia fimbriata
- Lasallia pustulata
- Peltígera sp.
- Xanthoria parietina
- Evernia prunastri
- Rhizocarpon geographicum
